Música: Giuseppe Verdi
Libreto: Salvatore Cammaranno, sobre El trovador, de Antonio García Gutiérrez
Elenco: Gustavo López Manzitti, Haydée Dabusti, Luis Gaeta, Alejandra Malvino, Ricardo Ortale, Vanesa Tomas, Sergio Spina, Claudio Rotella, Emiliano Bulacios, Francisco Bugallo
Régie, escenografía e iluminación: Marcelo Perusso
Vestuario: Stella Maris Müller
Coro Estable (preparador: Miguel Martínez)
Orquesta Estable - Dirección musical: Carlos Vieu
Producción del Teatro Argentino de La Plata
CALIFICACIÓN: ! ! ! (bueno) |
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Se dice que Il trovatore integra junto con "Rigoletto" y "La traviata" la llamada "trilogía popular" de Giuseppe Verdi. Esta asociación tiene cierta lógica, ya que las tres son del mismo período (1851-53), gozan del favor del público y en ellas se encuentra un estilo uniforme. Sin embargo "Il trovatore" no tiene el sello de un Victor Hugo o un Alexandre Dumas (h) y su argumento retorcido y arcaico hace que resulte de más difícil acceso. A favor suyo está la música de Verdi, llena de melodías conmovedoras y con la fuerza dramática necesaria como para hacer sobrevivir un libreto que en manos de otro no hubiera tolerado el paso del tiempo.
El desafío de presentar esta obra pasa en definitiva mucho más por lo musical que por lo escénico, y el Argentino de La Plata salió airoso gracias a la pericia de Carlos Vieu (quien brindó una lectura “fresca” e intensa a la vez y concertó con la autoridad que lo caracteriza) y a un elenco muy solvente.
En primer lugar se ubicó Haydée Dabusti, que le dio a Leonora, la doncella enamorada del trovador, una gran intensidad, sustentada en una voz pareja, con buena línea de canto y notable agilidad. La siguió Luis Gaeta, que pese a no estar en su mejor forma vocal fue un Conde de Luna bien cantado y convincente (en la medida en que puede serlo un gran actor como él con un personaje tan estereotipado). Gustavo López Manzitti asumió el rol titular con eficacia, en tanto que la mezzo Alejandra Malvino actuó con verdadera entrega el exigente papel de la gitana Azucena. El quinteto principal fue completado por el gran Ricardo Ortale, un Ferrando de lujo, y el Coro preparado por Miguel Martínez tuvo una actuación brillante.
De la labor de Marcelo Perusso puede decirse que lo mejor estuvo en la escenografía, y que la régie en sí misma (que seguramente no buscó la originalidad ni la naturalidad) no tuvo grandes diferencias con una de hace 100 o 150 años. Con una propuesta escénica atada a lo más tradicional, la cuota de emoción y profundidad de este Trovatore estuvo en la batuta de Vieu y en las voces de su elenco.
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